Todo tiempo pasado fue mejor?
A veces, caemos en la nostalgia, dejándonos atrapar por recuerdos de tiempos en los que experimentamos momentánea felicidad. Nos preguntamos si esta indulgencia en el pasado es realmente necesaria.
Hoy mantuve una conversación con alguien que considero el mejor jefe que he tenido en mi extensa trayectoria laboral. Sin embargo, al reflexionar más profundamente, me di cuenta de que quizás no fue un gran jefe en términos de habilidades de gestión, pero indudablemente fue la mejor persona con la que he tenido el placer de trabajar. Nuestra relación trascendió lo laboral y nos convertimos en amigos. Compartimos una comprensión sutil y, sobre todo, un sentido del humor muy parecido.
Este encuentro me llevó a cuestionar si la afirmación de que "todo tiempo pasado fue mejor" es cierta. El problema es que a menudo no vivimos plenamente el presente. Me incluyo en esta reflexión. Nos obsesionamos con la idea de que nuestro pasado fue superior y, en el proceso, dejamos escapar las oportunidades que se nos presentan a diario. ¿Por qué sucede esto? A menudo nos aferramos a un pasado que nuestra mente recuerda como agradable.
Después de mi breve, aunque aparentemente inútil, reflexión, me encontré dando vueltas a la canción de Teleradio Donoso, "Éramos todos felices". Quizás necesitaba ese empujón para volver a escribir y para recordar que la felicidad puede encontrarse tanto en el pasado como en el presente, si tan solo aprendemos a apreciar el valor de cada momento.
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