XCLNT
Hace mucho tiempo no escribía, no porque no tuviera algo que decir, sino porque en algún momento se me fue apagando. Fue de a poco, sin darme cuenta, y con eso se fueron también las ganas, el color, esa necesidad de sentarme a sacar algo desde adentro.
Siempre termino escribiendo desde ese lugar más profundo, aunque a veces cueste encontrarlo. Esta semana volvió, o al menos se dejó ver un rato. Salió el nuevo disco de mi banda favorita, y aunque ya había escuchado una canción después de tantos años sin material nuevo, no me había pasado nada. Pero este viernes a las 00:00 liberaron el resto, y la primera que sonó fue “Cómo llegaste te vas”. Desde ahí quedé con una sensación dando vueltas que no he podido soltar.
No es tan fácil de explicar. Tampoco creo que alguien más la entienda del todo, pero igual nace la necesidad de decirla. No me había pasado antes, no con Coliumo, ni con Por Acanga, ni con Pettinellis, ni con ningún disco de los que han ido pasando con los años. Era como si todo sonara bien, pero sin quedarse.
Estaba con un cigarro en la mano, audífonos decentes, un sonido limpio, bien trabajado. Todo en su lugar. Y aun así, no dejaba de pensar en cuando compré La sangre en el cuerpo en casete, semanas después de que salió. Era distinto, más áspero, más vivo en su imperfección. No tiene el mismo gusto, pero tampoco es lo mismo lo que pasa ahora. Esto es más silencioso, pero se mete igual.
Mi banda se separó cuando yo tenía 17 años, y en ese momento fue frustrante, de esas cosas que uno no sabe bien dónde dejar. Con el tiempo se van acomodando, pero no desaparecen. Quedan ahí, en alguna parte. Pasaron décadas sin volver a sentir un disco así, uno que no solo se escuche, sino que se quede rondando incluso cuando ya se acabó.
No estoy hablando de si es bueno o malo, porque para mí eso ya no importa hace rato. Siempre van a ser la mejor banda del mundo, y lo que hagan, incluso si no lo entiendo del todo, igual termina encontrando un lugar.
La vida sigue con lo suyo, con ese desgaste que aparece sin avisar, con días que pesan más de lo que deberían. Pero hoy no tanto. Hoy hay una pausa. Chica, frágil, pero suficiente como para no sentirse perdido.
Y mientras dure, prefiero no meterle tanta cabeza. Solo dejar que pase, escuchar, cantar un poco, sostener esta sensación aunque no tenga mucho sentido. Porque sí, todo puede estar peor que mal, pero aun así sigo avanzando como puedo, medio a la mala, medio por inercia.
Y dentro de todo eso, hay algo que todavía se siente bien.
Algo mínimo, pero vivo.
Algo que, de alguna forma, sigue siendo XCLNT.
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